
EL SUR [Lima, Perú].- Alan García se ha ido encima de la pituquita Susan Oefken, más conocida como la «robapulmón». Es fácil para un presidente de la República meterle su chiquita a una desubicada empresaria; pero porqué no se enfrenta así de enojado (con políticas de Estado y con apoyo del personal de Inteligencia de las Fuerzas Armadas y Policiales) a los pandilleros de los conos de las ciudades, a los «marcas» que hoy te meten un balazo por quinientos soles, a los delincuentes que le rompen la cara a las mujeres por robarles un celular.
¿Dónde están sus dotes de Estadista para enfrentar el problema álgido de la inseguridad en calles y plazas? ¿Por qué no se enfrenta así de iracundo a las mafias del norte que hoy cobran cupos a otros misios como los propietarios de combis? Para eso sí es un tetelemeque.
¿Por qué en vez de estar indultando a delincuentes que a la semana siguiente son capturados por robar a mansalva, no construye más prisiones, y solicita a sus legisladores que amplíen las penas, y persuada a los jueces para que sean más severos en sus sentencias? ¿Por qué no sugiere a su bancada en el Congreso para que eliminen los beneficios penitenciarios y la prisión domiciliaria?
Parece que en estas cuestiones quiere pasar a la historia como el presidente blandengue e inepto, dejando que la delincuencia tome las calles del país.
¡Pensar que es abogado!
¿No tendrá su corazoncito «caviar» y termine pensando que los criminales y asesinos pueden ser redimidos por la sociedad? Puras huevadas.
Nadie cambia. El que es criminal y asesino lo será hasta el fin de sus días.
¿Por qué el Perú tiene que ser el país del hueveo y donde los que tienen el poder milonguean de lo lindo?
Acaso el señor obeso presidente, Alan García, no ve que en Estados Unidos de Norteamérica se impone la pena de muerte, y las penas son acumulativas, de tal manera que a un simple mortal le imponen 120 o 200 años de prisión como si nada.
¿Por qué no hace algo, don Alan?
No sea un gordo indolente, metiendo sus narices en minucias de callejón, y resuelva este problemón de la delincuencia. ¿No lee los periódicos, señor obeso presidente? Acaso no sabe que a la contadora María Vargas Ortiz los pandilleros-barristas de la U la arrojaron de una Custer a la altura del Jockey Plaza y la asesinaron?
Usted, obeso presidente, no lee los periódicos en las esquinas de la ciudad.
Usted, obeso presidente, está más ciego que nunca.
La cereza: El aprista Aurelio Pastor prepara una lista para sacar más delincuentes de las cárceles, con la excusa de que las prisiones están hacinadas. ¡Qué tal concha!
Porque no busca presupuestos para construir más ¡CARCELES!
¡En vez de sacar de circulación a los criminales los devuelve a las calles!
¿Van a trabajar? ¿Van a estudiar?
Las huevas, ¡van a ROBAR!¡Van a MATAR!
...Apristas... ¿tan cojudos son de elegir estos líderes?
¿Dónde están sus dotes de Estadista para enfrentar el problema álgido de la inseguridad en calles y plazas? ¿Por qué no se enfrenta así de iracundo a las mafias del norte que hoy cobran cupos a otros misios como los propietarios de combis? Para eso sí es un tetelemeque.
¿Por qué en vez de estar indultando a delincuentes que a la semana siguiente son capturados por robar a mansalva, no construye más prisiones, y solicita a sus legisladores que amplíen las penas, y persuada a los jueces para que sean más severos en sus sentencias? ¿Por qué no sugiere a su bancada en el Congreso para que eliminen los beneficios penitenciarios y la prisión domiciliaria?
Parece que en estas cuestiones quiere pasar a la historia como el presidente blandengue e inepto, dejando que la delincuencia tome las calles del país.
¡Pensar que es abogado!
¿No tendrá su corazoncito «caviar» y termine pensando que los criminales y asesinos pueden ser redimidos por la sociedad? Puras huevadas.
Nadie cambia. El que es criminal y asesino lo será hasta el fin de sus días.
¿Por qué el Perú tiene que ser el país del hueveo y donde los que tienen el poder milonguean de lo lindo?
Acaso el señor obeso presidente, Alan García, no ve que en Estados Unidos de Norteamérica se impone la pena de muerte, y las penas son acumulativas, de tal manera que a un simple mortal le imponen 120 o 200 años de prisión como si nada.
¿Por qué no hace algo, don Alan?
No sea un gordo indolente, metiendo sus narices en minucias de callejón, y resuelva este problemón de la delincuencia. ¿No lee los periódicos, señor obeso presidente? Acaso no sabe que a la contadora María Vargas Ortiz los pandilleros-barristas de la U la arrojaron de una Custer a la altura del Jockey Plaza y la asesinaron?
Usted, obeso presidente, no lee los periódicos en las esquinas de la ciudad.
Usted, obeso presidente, está más ciego que nunca.
La cereza: El aprista Aurelio Pastor prepara una lista para sacar más delincuentes de las cárceles, con la excusa de que las prisiones están hacinadas. ¡Qué tal concha!
Porque no busca presupuestos para construir más ¡CARCELES!
¡En vez de sacar de circulación a los criminales los devuelve a las calles!
¿Van a trabajar? ¿Van a estudiar?
Las huevas, ¡van a ROBAR!¡Van a MATAR!
...Apristas... ¿tan cojudos son de elegir estos líderes?
Email: percyjavier@ymail.com









